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TERREMOTO — Cuando Venezuela tembló dos veces en 39 segundos

Dos grandes terremotos sacudieron Venezuela en menos de un minuto. Cientos de víctimas, miles de heridos y un país entero en emergencia.

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El veinticuatro de junio de dos mil veintiséis quedará marcado en la historia de Venezuela como uno de los días más trágicos del siglo. A las seis y cuatro minutos de la tarde, hora local, la tierra empezó a temblar con una fuerza inesperada. El epicentro del primer sismo se localizó a veintitrés kilómetros de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, a una profundidad de unos veinte kilómetros. La magnitud fue de siete coma dos en la escala de magnitud de momento.

Pero lo más sorprendente todavía estaba por llegar. Apenas treinta y nueve segundos después, antes de que la gente pudiera salir de los edificios o ponerse a salvo, un segundo terremoto sacudió la misma región. Este fue todavía más fuerte: magnitud siete coma cinco, con epicentro a veintiocho kilómetros al sureste de Yumare. Los expertos lo llaman doblete sísmico, y es un fenómeno extremadamente raro en el mundo. Dos grandes terremotos en menos de un minuto, en la misma zona, casi nunca ocurre.

El día era festivo en Venezuela porque se conmemoraba la Batalla de Carabobo, la victoria que selló la independencia del país en mil ochocientos veintiuno. Muchos comercios y oficinas estaban cerrados, y eso, según los especialistas, probablemente salvó muchas vidas. Sin embargo, los daños fueron enormes. Edificios enteros colapsaron en Caracas, Maracay, La Guaira y otras ciudades del norte. En el municipio de Chacao, en la capital, un solo edificio derrumbado dejó atrapadas a más de dieciocho personas. La Academia Militar de la Armada Bolivariana quedó casi totalmente destruida.

Las infraestructuras también sufrieron daños graves. El aeropuerto internacional de Maiquetía, el principal del país, presentó importantes deterioros en sus instalaciones. La carretera de Morón, en el estado Carabobo, se agrietó y se rompió en varios tramos, dejando incomunicadas a algunas comunidades. Inicialmente se activó una alerta de tsunami para Aruba, Curazao, Bonaire y Puerto Rico, aunque fue cancelada una hora y media después al confirmar que el riesgo había pasado.

Las primeras cifras hablan de más de doscientos muertos confirmados y miles de heridos, pero los números siguen aumentando con el paso de las horas. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia y suspendió las actividades escolares y no esenciales en todo el territorio nacional. Equipos de rescate trabajan contra el reloj para encontrar a las personas que todavía permanecen atrapadas bajo los escombros. La comunidad internacional respondió rápidamente: Estados Unidos envió buques militares y equipos de rescate especializados, mientras que organizaciones como Unicef y Project HOPE coordinaron la ayuda humanitaria sobre el terreno.

Para entender por qué Venezuela es tan vulnerable a este tipo de eventos, hay que mirar bajo nuestros pies. El país se encuentra justo sobre el límite entre dos enormes placas tectónicas: la placa del Caribe y la placa Sudamericana. Estas placas se mueven, una respecto a la otra, a una velocidad de aproximadamente veinte milímetros por año. Puede parecer poco, pero la energía que se acumula durante décadas puede liberarse de golpe, provocando terremotos devastadores. La famosa falla de Boconó, que atraviesa gran parte del territorio venezolano, es una de las más activas del continente americano.

Venezuela ya había vivido grandes terremotos antes. En mil novecientos, el sismo de San Narciso alcanzó una magnitud de siete coma seis. En dos mil dieciocho, el terremoto de Sucre llegó a siete coma tres. Pero los expertos coinciden en que estos dos sismos del veinticuatro de junio se encuentran entre los más fuertes que han golpeado al país en más de un siglo.

Hoy, mientras los rescatistas siguen buscando supervivientes y las familias intentan reconstruir lo que pueden, Venezuela llora a sus víctimas y, una vez más, demuestra su capacidad de resistir. La tierra tembló dos veces en treinta y nueve segundos, pero la solidaridad de un pueblo entero seguirá temblando durante mucho más tiempo.

Suggerimento: leggi il brano una prima volta senza fermarti, poi una seconda volta ad alta voce insieme al video. Ripetere ad alta voce è il modo più veloce per fissare pronuncia e vocaboli.

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